Cita bíblica: Proverbios 3: 5Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. 6Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas (PDT).

La angustia es el proceso de aflicción o sufrimiento que llega a nuestras vidas en medio del proceso. Es una sensación de ahogo, que nos puede estar llevando a un estado de opresión.

Muchas veces tenemos que caminar y transcender por las sendas de la vida, enfrentando desafíos que pueden angustiar nuestro espíritu; o que incluso, que nos hacen perder nuestra confianza en el Señor.

Estamos en un mundo tan acelerado que la espera, la paciencia, y soltar nuestras cargas delante de Dios no parece algo muy atractivo.

A veces intentamos con nuestras fuerzas resolver situaciones en donde solo Dios tiene la última palabra, lo que da como resultado un ánimo angustiado.

Tal vez no lo sabes, pero la angustia puede estar robándote tus mejores momentos. Existen personas que con un ánimo angustiado por lo que vendrá, por el día de mañana, por el afán de hacer riquezas, pueden perder de vista lo más importante: El hoy.

La angustia no solo te roba la confianza en Dios, sino también te quita energías, te debilita, hace que pierde las fuerzas y busca distorsionar tu enfoque por completo; maximizando los problemas, y minimizando el poder Sobrenatural de Dios.

Los tiempos de angustia son reales, no podemos deshacernos de ellos, lo que si podemos cambiar es nuestra actitud frente a la adversidad. En medio de cada desierto, lo mejor es levantar nuestro clamor delante de Dios.

El clamor a Dios es lo único que puede sanar tus ansiedades, y otorgarte la paz que necesitas. Por eso el salmista decía: Salmos 18: 6En mi angustia clamé al SEÑOR y pedí ayuda a mi Dios. Desde su templo, él escuchó mis lamentos, y oyó mis gritos pidiendo auxilio (PDT).

A partir de hoy empieza a experimentar una conexión más íntima con Dios, él es el único refugio en tiempo de angustia. Así como el salmista David corría a su presencia para encontrar paz, y liberación, así mismo sucede con nosotros.

Reflexión para hoy: ¿Crees que la angustia te ha robado lo mejor?, ¿Has experimentado procesos donde te sientes oprimido?, si tu respuesta es sí, es momento de acercarte al Espíritu Santo, es momento de clamar a tu Dios, y soltar toda carga delante de tu presencia. Coloca tu confianza en él y no te apoyes en tu propio conocimiento.