Padre celestial, hoy pongo delante de Ti mis necesidades económicas. Tú sabes cuánto me esfuerzo, las responsabilidades que tengo y las cosas que todavía necesito conseguir. A veces me preocupa no poder cubrir todo, y esa incertidumbre pesa en mi corazón. Dame oportunidades para trabajar, inteligencia para administrar lo que recibo y serenidad para no tomar decisiones desde la desesperación. Gracias por cada puerta que ya abriste y por cada persona que me ha ayudado. Enséñame a confiar sin dejar de esforzarme y a compartir cuando tenga la posibilidad de hacerlo. En el nombre de Jesús, Amén.