Romanos 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 

El versículo de Romanos nos muestra algunas preguntas bastante interesantes que nos plantea la palabra de Dios. Y es que si observamos las preguntas, son incógnitas muy específicas. Es que Dios conoce cuáles son los impedimentos que a veces nos intentan alejar completamente de él y el camino de la larga vida.

Más adelante continúa el versículo diciendo: 

Romanos 8:36. Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

Pablo explica de manera detenida que por causa de querer la salvación, nos envían directamente a un matadero. Y es que el ser maligno desea qué nosotros no veamos la vida eterna, y hace lo imposible para que nosotros caigamos en las trampas que pone estratégicamente para envolvernos y cumplir su misión.

Por eso Pablo se refiere a Jesús diciendo: “Por causa de ti estamos muertos todo el tiempo”. Y es que muy bien se sabe que todo aquel que acepta a Cristo en su corazón, empiezan las grandes pruebas en las que nos vemos muchas veces acaparados por presiones diferentes. Sin embargo, aquel que tiene el corazón dispuesto y está con Dios, las evita muy fácilmente, venciendo así todos los obstáculos que sean presentados.

Los que confían en Dios serán vencedores

Romanos 8:37. Antes, en todas estas cosas, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Debemos aprender a confiar en el Señor todos los días, ya que sin duda, Él, en su amor infinito, nos respaldará en todo lo hagamos. 

Cuando se nos presenten obstáculos o circunstancias que no sepamos manejar, hay que estar seguros de que vamos a vencer, porque en el Señor estamos fundamentados. La oración debe estar siempre latente, como también llenarse de su palabra, porque ser ganadores tiene todo que ver con esto.

También somos vencedores cuando nos apartamos del mal camino, cuando evitamos hacer o practicar cosas  que no son provechosas para nosotros. 

Donde podemos seguir estando con Dios sin importar momento y espacio, cuando no dejamos que nada ni nadie nos perturbe nuestra condición espiritual. Cuando de verdad entendemos todas aquellas cosas, lo que nos es contrario no significaba nada para nosotros.   

El amor de Dios es la mejor arma que tenemos

Romanos 8:38-39 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. 

 En estos últimos versículos, se menciona abiertamente, que nada ni nadie podrá corromper ese amor. Era un sentir totalmente convincente lo que demostraba tal hombre, y es algo por el  cual deberíamos caminar todos; sentir esa seguridad que nos dará esperanzarnos cada día más en Él. 

El Señor nos enseña cómo debemos vivir

Éxodo 24:12  Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

En ese momento en el que Moisés escuchó esas palabras, pensó que ya todo estaba solucionado y que todo iba a ser más fácil. Aunque lo fue, todo se complicó. Pero él siguió los mandamientos y él mismo logró alcanzar un puesto en la vida que nos ofrece Dios.

Y es que aunque Dios cumplió con lo que dijo, Moisés nunca dejó esa tabla guardada. Más bien la compartió para que toda la humanidad tuviera la oportunidad de ser la única y verdadera guía de la vida.  

Allí notamos que la salvación es completamente individual y que quien quiera la vida eterna ahí está las herramientas. Pero el que no la quiera obtener, pues no podrá disfrutar de la promesa que ha dado Dios a nosotros, es por eso que si persistimos lograremos vencer todo, seremos grandes vencedores.