Salmos 119:25-26 “Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra. Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; enséñame tus estatutos” 

La expresión abatida está mi alma; nos da entender que el salmista estaba transitando por momentos de mucha angustia y desesperación. En medio de aquel momento, buscó aliento de vida para mantenerse firme. 

Por eso, en medio de escenarios difíciles, es de suma importancia alimentarnos de su palabra y llenarnos de su gracia para poder mantenernos y así afianzarnos en la fe en Él.

Cuando oramos al Padre y le manifestamos todo lo que podamos estar sintiendo o pasando, Él nos traerá un aliento constante de esperanza. 

Por momentos olvidamos clamar a Dios en medio de las adversidades, y el temor con las amenazas nos ciegan hasta el punto de dejarnos sin aliento. Dios, sin importar que, es fiel siempre que clamamos; Él nos escucha y nos consuela. 

En distintos escenarios, puede que no nos libre al instante, pero si nos concede la paz que estemos necesitando y nos abre los horizontes o expectativas. Podremos descansar y obtener aquella razón que tanto estamos buscando, dándonos el aliento y el renuevo de nuestras fuerzas.  

Nuestra seguridad está en Dios

Nahum 1:6 Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en Él confían. 

La palabra nos enseña claramente que los días difíciles existen y Él es nuestra fortaleza en esos distintos momentos que estemos pasando. En medio de su soberanía conoce la circunstancia, el dolor que esta dejó, la salida y la enseñanza que tiene para nosotros.

Dios es bueno y no debemos dudar de su bondad, seguir confiando en su amor y cuidados. Porque solo en Él nos podemos refugiar y conseguir protección. En Mateo 28:20 Él nos prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Dios es el creador del universo y nuestro creador conoce todo lo que estemos pasando. Él en su grandeza no permitirá que nos abrumen las circunstancias y nos fortalecerá la confianza en Él, su amor y cuidado.

La palabra de Dios nos equipa 

2 Timoteo 1:17 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Su espíritu Santo mora en nosotros y nos capacita para enfrentar todas las situaciones en la vida. Por ello, no debemos sentir temor, por lo contrario, ser valientes apropiarnos de las herramientas que la Palabra que Dios nos da y usarlas. Con ella podemos dar pasos firmes que glorifiquen a Dios y mostrar que estamos llenos de su poder y amor. 

Los escenarios difíciles son los oportunos para hacer uso del dominio propio que Dios nos da. Las emociones no tienen lugar, sino la calma y la serenidad, porque confiamos en su palabra verdadera. 

Las escrituras en el Salmos 16:7; nos enseñan que su consejo está presto de día y de noche, solo debemos expresarle nuestros sentimientos, y pedir dirección. Muchas veces callar, confiar y esperar su suave y amorosa voz para alcanzar la salida.