Cuando tenemos luchas o pruebas, es común pensar que Dios se ha olvidado de nosotros. Esto es quizás porque viene a nuestra vida la duda o la desesperanza y debido al agotamiento mental que producen las situaciones adversas, nos sentimos solos. Sin embargo, aquí te dejaré tres evidencias de que aun en medio de las situaciones difíciles, Dios no se olvida de nosotros y nos cuida.
Primera evidencia bíblica
Salmo 40: 17
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
Existen dos situaciones o momentos en la vida en donde resulta fácil pensar que Dios se ha olvidado de nosotros: La primera situación son las aflicciones y lo segundo es la angustia, cuando nos encontramos afligidos y angustiados se nubla nuestro corazón. En ese momento, pensamos que todo está en contra nuestra y peor aún creemos que Dios se ha olvidado de nosotros.
Pero, este texto dice, claramente, que en medio de la angustia y en medio de las aflicciones, el Señor se acuerda de nosotros o el señor piensa en nosotros. Dice el texto además, mi ayuda eres tú; y mi libertador; no te tardes, oh Dios.
Es curioso, pero en los momentos de la vida en donde pensamos que Dios se ha olvidado de nosotros y que Él ya no piensa en nosotros, es donde debiéramos de aferrarnos más a la palabra de Dios. También, es el momento de creer en la promesa que el Señor nos ha hecho de que Él estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.
Segunda evidencia bíblica
Salmo 136: 23
Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia.
Abatimiento es el estado de una persona que ha perdido la fuerza física o moral, o que ha perdido la energía o el ánimo. El texto dice de manera precisa que Dios en medio de nuestro abatimiento se acuerda de nosotros.
Es decir, que cuando hemos perdido la fuerza espiritual o moral y aún la fuerza física, debemos siempre tener la plena seguridad de que Dios se acuerda de nosotros porque él es misericordioso y compasivo.
Tercera evidencia bíblica
Isaías capítulo 49: 13 al 15
Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia. Pero Sión dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
No hay mayor motivo para alegrarse y cantar alabanzas a Dios, que el saber que Dios piensa y se acuerda de nosotros. Pero, en muchas ocasiones, las aflicciones, la angustia y el abatimiento, nos lleva a poner en duda esta gran verdad.
En el versículo 14 del pasaje anterior, se hallan las palabras de muchos de nosotros, el texto dice: Pero Sión dijo: Me dejó Jehová y el Señor se olvidó de mí.
Sin embargo, este es un pensamiento que debemos desechar, apenas invade nuestra mente, pues Dios no te ha olvidado y tampoco te abandonará jamás. Además, si Dios se olvidara de nosotros, estaría yendo en contra de lo que es Él y de lo que nos ha prometido.
El versículo 15 dice: ¿Acaso se olvidará la mujer de lo que dio a luz?
Una madre no puede perder el interés por el hijo de sus entrañas, pues es parte de ella. No obstante, si llegase el caso de que una mujer desnaturalizada se olvide de su hijo, Dios nunca se olvidará de nosotros.
La palabra de Dios nos enseña que el Señor tiene contado cada cabello de nuestra cabeza. También, dice que Él nos tiene en sus manos siempre y, además, dice el Señor Jesús que Él cuida y sostiene a los suyos.
Reflexión final
Pon estas verdades de la palabra de dios por encima de todas tus dudas y sentirás la presencia de Dios. Además, cuando te sientas solo, como si Dios te hubiese abandonado en medio de tus aflicciones, clama a Dios y vuelve a leer su palabra para sentir su presencia nuevamente en tu Vida. Recuerda que Dios nunca estará muy ocupado para escucharte.
Ruego a Dios que este mensaje haya sido de bendición y edificación a tu vida, Dios te bendiga.
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