Santiago 1:2-4

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

No sé si conoces lo que es una naranja cajera, pero esta se trata de una naranja completamente ácida y que no sirven para comer comúnmente. Esta debe pasar por un proceso para poder ser consumida como un jugo normal. Sin embargo, para diferenciarla de la naranja normal, se le tiene que extraer el jugo presionándola para probarla. De la misma forma se prueba nuestro carácter.

El carácter se define precisamente como “Señal o marca que se imprime, pinta o esculpe en algo a través de la presión”. Esto se cumple en nuestra vida, porque es a través de la presión de las circunstancias difíciles o que son adversas, es que nuestro carácter es forjado o se revela.

Sin embargo, no todas estas circunstancias difíciles ayudan a formar nuestro carácter. Es la forma como decidimos enfrentar estas circunstancias o como reaccionamos a ellas, lo que edifica y forma nuestro carácter.

Esto es debido a que no todos reaccionan de la misma manera, pese a que se esté viviendo la misma prueba. Eso revela el carácter de la persona y de qué están hechos por dentro. Es en medio de los problemas que sacamos a relucir si tenemos debilidad o fortaleza, si somos íntegros o hipócritas, si tenemos verdad o mentira en nuestro corazón.

Algo que debemos analizar es ¿Que está surgiendo de nosotros en medio del proceso? ¿Qué es lo que sale de tu corazón cuando estás bajo presión? Porque, en los momentos en que estás bajo presión es que realmente te conoces y sale a relucir lo que incluso no sabías que estaba dentro de ti.

Sin embargo, este momento resulta perfecto para recapacitar y reflexionar para sacar o cambiar eso que no es bueno en tu carácter. Tal vez, no eres tan fuerte como pensabas, o quizás, eres más terco de lo que imaginabas. Son cosas que notará en el momento de la adversidad sobre ti mismo.

Pero, no necesitas estar bajo presión para forjar tu carácter. Muchas veces esperamos las dificultades para atacar tus puntos débiles, pero la vida se trata de ir desarrollando poco a poco un carácter fuerte. Es en este proceso de formar tu carácter, que la paciencia va a ser clave.

¡Presta mucha atención a esto! En Santiago 1:4 el apóstol recomienda lo siguiente: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Esto implica que cuando estamos expuestos a las circunstancias difíciles, y manifestamos paciencia, genera en nosotros que seamos perfectos y completos. Es decir, que tengamos un carácter fuerte.

Si tú quieres tener un carácter fuerte, es necesario que desarrolles paciencia, pues esto también es señal de madurez. Con ella, seremos tardos en responder y sabremos dominar nuestro corazón y emociones para no reaccionar con impulsos. 

La paciencia se muestra como una actitud que te permite reflexionar y pensar con cuidado antes de actuar. Esta es todo lo contrario a la ira impulsiva y al descontrol de las emociones. De hecho, está especialmente conectada con la mansedumbre y el dominio propio. 

Es tiempo de que comencemos a aprender a desarrollar la paciencia. Para ello, el primer paso es que reflexiones ¿Será que realmente me doy el tiempo para analizar antes de responder? O ¿reaccionas inmediatamente sin razonar y buscar respuestas? ¿Estas reaccionando impulsivamente?

Te invitamos a que pienses en esto y le pidas a Dios que te ayude a cambiar esta área en tu vida.