14 ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera! 15 Es un hecho que a Moisés le dice:
«Tendré misericordia de quien quiera tenerla
y seré compasivo con quien quiera serlo».
16 Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano, sino de la misericordia de Dios. 17 Porque la Escritura le dice al faraón: «Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra». 18 Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla y endurece a quien él quiere endurecer.
19 Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?». 20 Respondo: ¿Quién eres tú para pedirle cuentas a Dios? «Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: “¿Por qué me hiciste así?”». 21 ¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios?
22 ¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción? 23 ¿Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto de su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria? 24 Esos somos nosotros, a quienes Dios llamó no solo de entre los judíos, sino también de entre los no judíos. 25 Así lo dice Dios en el libro de Oseas:
«Llamaré “mi pueblo” a los que no son mi pueblo;
y llamaré “mi amada” a la que no es mi amada».
26 «Y sucederá que en el mismo lugar donde se les dijo:
“Ustedes no son mi pueblo”,
serán llamados “hijos del Dios viviente”».
27 Isaías, por su parte, proclama respecto a Israel:
«Aunque los israelitas sean tan numerosos
como la arena del mar,
solo el remanente será salvo;
28 porque plenamente y sin demora
el Señor cumplirá su sentencia en la tierra».
29 Así había dicho Isaías:
«Si el Señor de los Ejércitos
no nos hubiera dejado descendientes,
seríamos ya como Sodoma,
nos pareceríamos a Gomorra».
🌿 Reflexión
Pablo nos recuerda que la misericordia de Dios no es algo que podamos exigir o ganar por nuestros propios esfuerzos; es un regalo que nace de su gracia. Aunque muchas veces no comprendamos sus caminos, podemos confiar en que Dios sigue siendo justo, paciente y misericordioso.
La imagen del alfarero y el barro nos invita a reconocer que nuestra vida está en sus manos. En lugar de querer comprender o controlar cada detalle, podemos permitir que Dios nos forme según su propósito. Su gracia puede alcanzar incluso a quienes parecían estar lejos y convertirlos en hijos amados.
🙏 Oración
Señor, gracias por tu inmensa misericordia. Ayúdame a confiar en Ti cuando no comprenda tus caminos y a dejarme moldear por tus manos. Quita de mí el orgullo y dame un corazón humilde, dispuesto a recibir tu gracia y a vivir conforme a tu propósito. Amén.
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