Señor, te agradezco por sostenerme a pesar de mis debilidades. Hoy quizás no fue mi mejor día, pero Tú permaneciste fiel. Te entrego mis errores, mis tristezas y mis dudas. Derrama Tu paz sobre mi vida y renueva mi espíritu. Que mi descanso sea dulce y mis sueños estén llenos de esperanza. Gracias por abrazarme incluso cuando no lo merezco. En Ti confío, Señor. Amén.
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