Jesús amado, Tú eres mi refugio en los días difíciles y mi gozo en los días buenos. Hoy quiero dejar todo en Tus manos. Sana mis heridas, calma mis ansiedades y restaura mi espíritu. Que mis horas de sueño estén llenas de Tu paz. Cuida mi hogar, cuida mi descanso y cuida mi corazón. Gracias por Tu amor que nunca cambia y por Tu gracia que siempre me alcanza. Amén.