Padre celestial, hoy me encontré pensando en cosas del pasado que todavía me duelen. No quiero seguir reviviendo una situación que ya no puedo cambiar. Ayúdame a aprender de lo vivido sin quedarme atrapado allí. Sana lo que todavía necesita sanar en mi corazón y enséñame a mirar hacia adelante con esperanza. Esta noche quiero descansar sin conversaciones imaginarias ni recuerdos que me roben la paz. Quédate conmigo y ayúdame a soltar poco a poco aquello que todavía pesa. En el nombre de Jesús, Amén.
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