Padre amado, antes de dormir quiero reconocer que sin ti nada tiene sentido. Hoy vi tu mano en lo pequeño: en una sonrisa, en una palabra, en un momento de calma. Gracias por cada detalle que me muestra tu amor. Cubre mi casa con tu presencia y mi mente con tu paz. Que el descanso restaure mi cuerpo y tu gracia renueve mi espíritu. Amén.
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