Muertos al pecado, vivos en Cristo

¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él? ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte. De modo que, así como Cristo resucitó por el glorioso poder del Padre, también nosotros andemos en una vida nueva.

En efecto, si hemos estado unidos con él en una muerte como la suya, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado.

Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos en que también viviremos con él. Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. 10 En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios.

11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. 12 Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal ni obedezcan a sus malos deseos. 13 No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. 14 Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la Ley, sino bajo la gracia.

🌿 Reflexión

Pablo nos recuerda que la gracia de Dios no es una excusa para continuar viviendo de la misma manera. En Cristo hemos recibido la oportunidad de comenzar una vida nueva, dejando atrás aquello que nos esclaviza y nos aleja de Dios.

Vivir bajo la gracia significa reconocer que el pecado ya no tiene que dominarnos. Cada día podemos elegir nuevamente entregar nuestra vida a Dios y permitir que nuestros pensamientos, palabras y acciones se conviertan en instrumentos para hacer el bien.

🙏 Oración

Señor Jesús, gracias porque en Ti puedo comenzar de nuevo. Ayúdame a dejar atrás todo aquello que me aleja de tu voluntad y a no permitir que el pecado gobierne mi vida. Renueva mi corazón y úsame como instrumento de justicia, amor y bondad. Que cada día viva más cerca de Ti. Amén.

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