En oportunidades, el Señor nos prepara para nuevas dimensiones a través de los procesos de dolor. Muchas veces nuestra fe es probada con el oro, para sacar lo mejor de nosotros, aunque muchas veces no lo entendemos.

La biblia dice en 1 de Pedro 1: 7 Tales dificultades serán una gran prueba de su fe, y se pueden comparar con el fuego que prueba la pureza del oro. Pero su fe es más valiosa que el oro, porque el oro no dura para siempre. En cambio, la fe que sale aprobada de la prueba dará alabanza, gloria y honor a Jesucristo cuando él regrese. (Palabra de Dios para Todos)

Pensamos que vivir cimentados en Cristo nos librará de pruebas y no es así, el mismo señor tuvo que padecer la Cruz para darnos la salvación y la vida eterna.

Pero como dice el apóstol Pablo, las dificultades en oportunidades son una prueba de fe, que muchas veces buscan sacar lo mejor que hay en nosotros. Es decir, lo que nos hace brillar y entender su propósito.

Muchos hombres en la biblia tuvieron que vivir procesos y dificultades personas que los ayudaron a madurar en su carácter y los llevaron a extender su fe a nuevas dimensiones. Dejaron de verse a través del lente del dolor y aunque tal vez no comprendían humanamente lo que sucedía, su confianza si estaba puesta en el eterno.

El desierto muchas veces es el camino de la fe; porque podemos confiar en Dios cuando todo marcha bien, pero confiar en medio del desierto, es difícil, por eso allí es probada nuestra fe.

Cuando hablo de desierto me refiero a ese lapso de tiempo donde las cosas parecen estancarse, donde la economía es fluctuante, el hogar está revolucionado, o la salud está quebrantada. Ese proceso de desierto es del que te hablo hoy en día.

Incluso, también puede asociarse a esa dificultad que muchas veces nos llega cuando estamos buscando crecer, florecer, emprender, o comenzar algo nuevo; los obstáculos que debemos atravesar.

En medio del desierto nuestra confianza debe estar puesta en Dios, porque de lo contrario podemos terminar claudicando, o amargarnos por las cosas que aún no alcanzamos.

Nahúm 1: 7 Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.

No puedes renegar en el desierto, porque muchas veces este es el lugar donde Dios habla, donde Dios nos muestra su propósito, donde nos está preparando para alcanzar nuevos niveles de fe.

El desierto en ocasiones revelará dónde está tu mundo interior. Revelará quién eres y lo que has cimentado y guardado en tu corazón.

Este proceso difícil, donde ves que hay sequedad, las puertas se cierran o como si todo permaneciera estancado, es donde más debes clamar al Padre, donde debes intensificar tu búsqueda.

Permite que el desierto sea tu escuela de formación, que sea el lugar donde Dios comience a tratar; algo Dios quiere hacer en ti, y muchas veces estos procesos son los más idóneos para sacar el oro que permanece en tu mundo interior.