“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mĂ mismo, y no me acordarĂ© de tus pecados.” IsaĂas 43:25.
Recuerdo cuando mi maestra de escuela primaria nos dijo que podĂamos comenzar a escribir en nuestros cuadernos con lapicera de tinta. Hasta ese momento lo hacĂamos con lápiz y corregĂamos lo que estaba mal con la goma de borrar, esa era la manera fácil de ir perfeccionando nuestra letra. Cuando llegĂł el dĂa de dejar a un lado el lápiz y usar tinta, no sentimos mayores, creĂmos que ya estábamos listos para firmar cheques y documentos oficiales como hacĂan los adultos.
Pero el problema apareciĂł cuando quisimos corregir nuestros errores, no era fácil. Usábamos nuestra goma de borrar con determinaciĂłn, intentando cada vez con más fuerza, hasta que por fin la mancha desaparecĂa y volvĂamos a ver la hoja en blanco… ¡pero en realidad lo que se veĂa era la hoja de abajo a travĂ©s del agujero que habĂamos hecho al borrar!
Algo similar pasa con nuestro corazón. Cuando cometemos un pecado queremos borrarlo con nuestros propios esfuerzos, pero es como borrar tinta con una goma, podemos hacer más grande el problema; por eso necesitamos otro tipo de limpieza.
Dios dice que Él es el Ăşnico que puede “borrar” nuestras rebeliones, a tal punto que no quedará ni rastro de los malos trazos. La palabra borrar en hebreo es maká que significa “golpear o frotar; alisar (como con aceite), deshacer, destruir, limpiar”. Claro, en la Ă©poca de IsaĂas no habĂa goma de borrar, eran otros procedimientos. Para borrar algo escrito en metal, habĂa que pulirlo, frotarlo. Si habĂa que borrar un pergamino, se necesitaba raspar y frotar con aceite para recuperarlo. Y para la limpieza del corazĂłn, Dios es el Ăşnico “quitamanchas”, solo Él puede eliminar el pecado definitivamente.
Lo más tremendo de esta limpieza es que Dios no se acuerda más de lo que habĂamos hecho. Cuando nos arrepentimos sinceramente de nuestros pecados, podemos escuchar al Señor decirnos: “Yo perdono y olvido”. ¡QuĂ© descanso!
DĂ©mosle gracias al Señor JesĂşs por su sacrificio perfecto, completo y total para limpiar nuestros pecados, y dependamos cada dĂa de su ayuda para caminar en santidad.
CortesĂa Pastor Pablo Giovanini
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20 mayo, 2026 a las 8:36 am
Gracias Papito Santo.No hay AMOR más grande que el AMOR que Ud nos entrega cada dĂa.
Gracias, Gracias..
20 mayo, 2026 a las 12:28 pm
Gloria a Dios 🙏 que preciosa 💖 reflexión, Jesús nos a limpiado ya y no solo con su sangre si no también por medio de su palabra, san juan 15;3 vosotros estas limpios por la palabra que os he hablado, amén 🙌 🙏 aleluya 🙏